No sé quien se esconde detrás de ese seudónimo de vocación extraterrestre, pero intuyo que se trata de un personaje del chavismo, antiguo candidato a la Presidencia por el MAS y otros partidos, un poco venido a menos políticamente en los últimos años y con cara de póker conseguida a fuerza de muchos dineros pagados a los cirujanos plásticos.
Sin embargo, me dirigiré a ti – tuteándote, quien quiera que seas – porque quiero comentar algunas cosas que espetas a la oposición con el cinismo que te caracteriza desde los fracasos cosechados a lo largo de tus ya largos ochenta años.
Tal vez, cuando como todo ser humano, abandones el mundo, tus deudos, o algún periodista acucioso, hallarán en alguna parte tu “rosebud”, aquel trineo arrebatádole en la niñez al Ciudadano Kane de Orson Welles, origen el resentimiento que lo gobernó toda la vida y causa del desmedido afán de poder que vició de un todo su conducta ciudadana.
En tu descargo entiendo que a veces, como en el caso de Kane, los traumas y las vivencias de la infancia - y de edades más avanzadas - no logran ser superados por más empeño que el sujeto ponga en conseguirlo
Pero vamos al grano: esa clase media que tildas de fascista, de origen migrante, español e italiano, pero también portugués libanés, etc. está compuesta, para información de tus lectores, no de “…millares”, de donde “…salieron los votos que derrotaron a Diosdado Cabello, Jesse Chacón y Aristóbulo Isturiz.”, sino de millones de personas - y sus hijos y sus nietos - que llegaron huyendo no como dices de la amenaza comunista que pesaba sobre Europa entre las dos guerras mundiales, sino de su gemela, la fascista, que sí fue gobierno durante esos años y que finalmente fue derrotada en medio del baño de sangre en que sumió al mundo entre el 39 y el 45; igual que lo fueron más tarde, en la posguerra, los regímenes comunistas en los países en que lograron tomar el poder, o los partidos que los propugnaban en aquellos en que triunfó por el contrario la sensatez.
No por azar, Marciano, tanto el marxismo (Marx sostuvo alguna vez que no era marxista) como el fascismo, o al menos sus formas virulentas, ya pasaron a la historia y han sido erradicados del panorama político mundial. Cuba y Vietnam del Norte son las lamentables excepciones que confirman la regla. Y las grandes economías emergentes: China e India, con sus casi tres mil millones de habitantes entre las dos, dejan atrás las veleidades totalitarias y, una, adoptó hace años las formas republicanas y, la otra, se acerca a ellas pausada pero inexorablemente.
Admito que eres un hábil político, con agudo sentido de la oportunidad, pero como historiador, Marciano, eres un chapucero. O un tramposo. Es posible que tu análisis convenza a algunos ingenuos seguidores de tu comandante, pero cualquier persona medianamente informada, y es el caso de la cada vez más numerosa y cultivada clase media venezolana – presente y futuro del país- sabe que intelectualmente eres un fullero, que tu análisis no aguanta dos lecturas.
Hoy son millones, Marciano, y no millares, como afirmas, las personas que llegaron entre los 40 y los 50, y que junto a la clase media local, nacida de la economía petrolera e instalada en el poder desde los 30, de mano de su primer liderazgo, Betancourt a la cabeza, echaron las bases de esta nuestra República, hoy tan vapuleada por, este sí, fascismo de nuevo cuño que lidera nuestro füherer-duce de Sabaneta.
Esos millones de personas, tu lo has dicho, derrotaron la perversa política de los Diosdados, los Jesses, los Aristóbluos, y a pesar de los insultos, los vejámenes, las amenazas, proferidas desde la seguridad del poder por el füherer-duce, llevaron a las gobernaciones y alcaldías a quienes creyeron que debían ocuparlas y no a quienes tu comandante quiso imponer.
Estoy tranquilo, Marciano, porque que no pasará mucho tiempo sin que los hechos te hagan tragar las palabras que tu desquiciada frustración te hace pronunciar.